Locura temporal



miércoles, 15 de abril de 2015

Al cabo de unos minutos la vio marcharse, rígida, con la mirada baja. ¿Habría notado que la espiaba? ¿Realmente la espiaba? Él solo subió al techo por unas ramas, por esa maldita tormenta extraña que parecía haber arrasado con todo a su paso, como si la bronca de alguien más allá se hubiese desatado. No sabia cuanta razón había en ello, en ese pequeño sentimiento, esa idea vaga.