Y? Nos quedamos sin palabras? Se acabó la tinta? Se nos terminó la razón?
Dale, yo sé que hay más enojo almacenado que el que ve la realidad. Déjalo salir!
Bienvenido sea a la hipocresía de las mañanas, a la fiaca de las tardes, a la tristeza de algunas noches.
Déjalo que se mezcle con el resto, que disfrute de otros enojos.
Después de todo, quizás se le pase.
Capaz entiende, pasa de enojo a perdones.
Necesita aire, demosle tiempo.
Pero que sea libre, que grite y patalee.
Déjalo llorar en una esquina, en un colectivo, en la estación de tren,
déjalo que vea como se le pasa la vida
en ese solo estado de estar enojo.
24 hs es mucho para un solo sentimiento,
y más, cuando no es agradable.
Ponelo en vereda, que observe que está desencajado.
Adentro del cuerpo se siente a salvo,
se camufla.
Déjalo ser, mirar la gente pasar, ver una chica y no sentirse tan mal.
El enojo va a estar ahí, caminando por la calle,
pero va a cruzarse con tantas sonrisas,
que hasta quizás encuentra la mirada
que lo encajone.
