Locura temporal
martes, 29 de diciembre de 2015
Te veré volver
Vos lo habías escrito, por ende lo habías soñado, deseado. Y cuando uno desea algo, el universo te lo da. Es así.
lunes, 28 de diciembre de 2015
Cual es la receta para un corazón roto?
Cómo se cura un corazón roto?
Algunos dicen que el tiempo todo lo cura, otros te dicen que busquen alguien más en quién centrar las ideas, otros aseguran que es sano ahogar penas en alcohol, algunos se aíslan de todo. Se encierran en una burbuja.
Yo pasé por todas esas etapas, para olvidar a la misma persona. Te preguntaras Qué conseguí?
Bueno, salí con otras personas, expandí mi cultura alcohólica, pase bastante tiempo sola, me refugié en mi misma, y hasta aprendí a valorarme a mi misma en el camino. Volví a tener una pareja, conviví con esa persona, me separé, viví sola...
Qué pasó después?
Un día decidiste volver.
Un día un mensaje tuyo inundó mi pantalla y todo lo que creí que estaba estable, fue destrozado por un tsunami bautizado con tu nombre.
"Desaparecida" - primer mensaje.
Y me sentí caer, reconocí la debilidad de mis rodillas al ver tu nombre nuevamente.
Te dejé pasar ese mensaje, me aferré al cariño que instale en mi misma, me aferré a mi idea de estar bien.
No sirvió de nada, esa misma noche una catarata de recuerdos llegó y cada frase que alguna vez me llenó el corazón, hoy me lo rompía nuevamente.
Y la curiosidad de que vuelvas, porque... Para qué volves?
Tenia que saberlo...
"Hola" - fue mi primer palabra y el final de mi orgullo, la dignidad y el amor propio que creí poseer. Todos ellos, juntos, se fueron.
Y te vi un par de veces, te besé en el desafío de tenerte cerca y querer sentirte nuevamente.
Luego me acosté nuevamente contigo, me sentí plena en el calor de tu abrazo para dormir, en los besos en la espalda.
Y con el tiempo, me enamoré.
Me enamoré de tu crecimiento, de los cambios que pude observar.
Me enamoré de tu actitud, de lo atento que te volviste con los años.
Me embelesó como trabajabas, la nueva cercanía con tu familia, hasta el amor que no te das cuenta que demostras por tu sobrino. Me enamoró.
Y en mi distracción te dije que te seguía queriendo, y en tu frialdad me dijiste que no me confunda.
Buscabas mi persona, pero para no estar solo. Me buscaste para curar TU corazón roto, y sin quererlo, me autodestruí en el sendero.
Escuché cuando me llamaste "Amiga" y ese día, se detuvo el primer latido.
Escuché cuando me dijiste que se trataba de no querer dejar de verme, oí que me apreciabas, pero que hay cosas que nos pasaron que JAMÁS me perdonarías.
No creíste en el borrón y cuenta nueva, y tampoco supe ver las señales de que mientras yo dormía en tu cama, vos respondías otro mensaje.
La ultima vez que nos vimos, supe ir en plan de despedida, pero me conoces. Las despedidas las odio, pero si tiene que haberlas, que duelan y que valga la pena el dolor.
Nos vimos una última vez, te besé, me abracé a vos, me desnudé, me puse mi mejor equipo negro para verte, te sorprendí y me dejé ser.
Dí todo de mí, quise irme con la certeza de que realmente hice todo lo que pude.
Cuando terminamos, los dos inconformes por nuestra noche de cama, me contaste de ella, te justificaste con estar conociéndola.
La nombraste, le respondiste mensajes en mi cara a las 2:30 am.
Me repetiste la palabra "amiga", "cariño", "no quiero dejar de verte"... y aguantando las lagrimas no me di cuenta de todo lo demás...
Volví a mi casa, repensé todo lo sucedido y llorando me quedé helada. La conozco, sé quién es. Los amigos de los amigos tienen estas cosas...
14 de Agosto de 2004 te di todo lo que te pude dar, y lo hice mal. Hasta el 2011 estuve luchando para mantener una relación con vos, que solo trató de remar contra infieles y peleas.
En diciembre de 2015, di todo de mi, de la mejor manera y con todo el esfuerzo de que salga bien, pero tu estabas mal.
Hoy estas con ella diciendo que "felicidad es lo que tu me das"...
Hoy estoy llorando una vez más.
Algunos dicen que el tiempo todo lo cura, otros te dicen que busquen alguien más en quién centrar las ideas, otros aseguran que es sano ahogar penas en alcohol, algunos se aíslan de todo. Se encierran en una burbuja.
Yo pasé por todas esas etapas, para olvidar a la misma persona. Te preguntaras Qué conseguí?
Bueno, salí con otras personas, expandí mi cultura alcohólica, pase bastante tiempo sola, me refugié en mi misma, y hasta aprendí a valorarme a mi misma en el camino. Volví a tener una pareja, conviví con esa persona, me separé, viví sola...
Qué pasó después?
Un día decidiste volver.
Un día un mensaje tuyo inundó mi pantalla y todo lo que creí que estaba estable, fue destrozado por un tsunami bautizado con tu nombre.
"Desaparecida" - primer mensaje.
Y me sentí caer, reconocí la debilidad de mis rodillas al ver tu nombre nuevamente.
Te dejé pasar ese mensaje, me aferré al cariño que instale en mi misma, me aferré a mi idea de estar bien.
No sirvió de nada, esa misma noche una catarata de recuerdos llegó y cada frase que alguna vez me llenó el corazón, hoy me lo rompía nuevamente.
Y la curiosidad de que vuelvas, porque... Para qué volves?
Tenia que saberlo...
"Hola" - fue mi primer palabra y el final de mi orgullo, la dignidad y el amor propio que creí poseer. Todos ellos, juntos, se fueron.
Y te vi un par de veces, te besé en el desafío de tenerte cerca y querer sentirte nuevamente.
Luego me acosté nuevamente contigo, me sentí plena en el calor de tu abrazo para dormir, en los besos en la espalda.
Y con el tiempo, me enamoré.
Me enamoré de tu crecimiento, de los cambios que pude observar.
Me enamoré de tu actitud, de lo atento que te volviste con los años.
Me embelesó como trabajabas, la nueva cercanía con tu familia, hasta el amor que no te das cuenta que demostras por tu sobrino. Me enamoró.
Y en mi distracción te dije que te seguía queriendo, y en tu frialdad me dijiste que no me confunda.
Buscabas mi persona, pero para no estar solo. Me buscaste para curar TU corazón roto, y sin quererlo, me autodestruí en el sendero.
Escuché cuando me llamaste "Amiga" y ese día, se detuvo el primer latido.
Escuché cuando me dijiste que se trataba de no querer dejar de verme, oí que me apreciabas, pero que hay cosas que nos pasaron que JAMÁS me perdonarías.
No creíste en el borrón y cuenta nueva, y tampoco supe ver las señales de que mientras yo dormía en tu cama, vos respondías otro mensaje.
La ultima vez que nos vimos, supe ir en plan de despedida, pero me conoces. Las despedidas las odio, pero si tiene que haberlas, que duelan y que valga la pena el dolor.
Nos vimos una última vez, te besé, me abracé a vos, me desnudé, me puse mi mejor equipo negro para verte, te sorprendí y me dejé ser.
Dí todo de mí, quise irme con la certeza de que realmente hice todo lo que pude.
Cuando terminamos, los dos inconformes por nuestra noche de cama, me contaste de ella, te justificaste con estar conociéndola.
La nombraste, le respondiste mensajes en mi cara a las 2:30 am.
Me repetiste la palabra "amiga", "cariño", "no quiero dejar de verte"... y aguantando las lagrimas no me di cuenta de todo lo demás...
Volví a mi casa, repensé todo lo sucedido y llorando me quedé helada. La conozco, sé quién es. Los amigos de los amigos tienen estas cosas...
14 de Agosto de 2004 te di todo lo que te pude dar, y lo hice mal. Hasta el 2011 estuve luchando para mantener una relación con vos, que solo trató de remar contra infieles y peleas.
En diciembre de 2015, di todo de mi, de la mejor manera y con todo el esfuerzo de que salga bien, pero tu estabas mal.
Hoy estas con ella diciendo que "felicidad es lo que tu me das"...
Hoy estoy llorando una vez más.
viernes, 21 de agosto de 2015
Aplicaciones... Tinder, Badoo y vos
Y un día en la soledad total, recién separada, chusmeando con el celular de una amiga, me dice"Eso es Tinder, es para buscar gente, busca entre un rango de edad y kilómetros, ya hablé con varios"...
Y así una se mete en estas cosas...
Arrancamos, pones un rango que no interese taaanto la cantidad de kilómetros, pensas que hasta Capital Federal te tirás el lance, pero que más chicos que vos no, y mucho más grande tampoco.
Después achicas la distancia, hablaste con 15 que viven en capital y ninguno cede la distancia para verse, te da fiaca pensar en el viaje, esperar, la hora a la que podes volver. NO ES TAN FÁCIL.
Eliminé de un hachazo a todos los perpetradores de “hola preciosa” “que tal cariño” “estás llena de bondad, porque qué buena que estás”, "hablame por favor, algo de tu perfil me llamó mucho la taneción y quiero saber algo". Para aduladores e insistentes llenos de mentiras, ya tenemos a los que rebuscan piropos mandando AMOR/SEXO al 2020.
Bloqueé sin misericordia a todo aquel que preguntara “y que contas?”, "como va?" más de una vez, a los que no tuvieran sentido del humor, al que no entendiera los chistes y a los súperaburridos que —lamentablemente— abundan. Mucha gente buena fue friendzoneada y es que sin química no podemos hablar de física, y descubrí que hay gente a la que no le cuesta inventarse una personalidad con tal de gustar al sexo opuesto. Luego de la extensa criba (y es que dar Liked o Nope se vuelve una adicción, ¿a quién vamos a engañar?) te quedas con una lista de personas a las que bautizas por su gentilicio, su edad o su profesión para tenerlos ubicados y deshumanizados. Porque este es un experimento sociológico, y no te quieres involucrar ni un poco. Por más que vayas a quedar. Por más que te haga ilusión quedar. Por más que te arregles frente al espejo, nerviosa, antes de la primera cita (y es que ¡cómo molan las primeras citas!), estás mirandote antes de salir pensando en que a alguien le tenes que decir donde estás por sino apareces más.
Pensamos gracias a todas las noticias que algún psicópata te puede tocar entre toda esa gente, y seguro ellos también lo piensan de vos, pero sos minita, tenés que tener reeee claro el plan para manejar a un hombre entre fuerza y herramientas (no voy a citar acá mi plan de como matar a mi ex, pero todas lo tuvimos, TODAS).
Avisas a tu amiga, le decis OJALÁ ME GUSTE ESTE! y vas...
Y así una se mete en estas cosas...
Arrancamos, pones un rango que no interese taaanto la cantidad de kilómetros, pensas que hasta Capital Federal te tirás el lance, pero que más chicos que vos no, y mucho más grande tampoco.
Después achicas la distancia, hablaste con 15 que viven en capital y ninguno cede la distancia para verse, te da fiaca pensar en el viaje, esperar, la hora a la que podes volver. NO ES TAN FÁCIL.
Eliminé de un hachazo a todos los perpetradores de “hola preciosa” “que tal cariño” “estás llena de bondad, porque qué buena que estás”, "hablame por favor, algo de tu perfil me llamó mucho la taneción y quiero saber algo". Para aduladores e insistentes llenos de mentiras, ya tenemos a los que rebuscan piropos mandando AMOR/SEXO al 2020.
Bloqueé sin misericordia a todo aquel que preguntara “y que contas?”, "como va?" más de una vez, a los que no tuvieran sentido del humor, al que no entendiera los chistes y a los súperaburridos que —lamentablemente— abundan. Mucha gente buena fue friendzoneada y es que sin química no podemos hablar de física, y descubrí que hay gente a la que no le cuesta inventarse una personalidad con tal de gustar al sexo opuesto. Luego de la extensa criba (y es que dar Liked o Nope se vuelve una adicción, ¿a quién vamos a engañar?) te quedas con una lista de personas a las que bautizas por su gentilicio, su edad o su profesión para tenerlos ubicados y deshumanizados. Porque este es un experimento sociológico, y no te quieres involucrar ni un poco. Por más que vayas a quedar. Por más que te haga ilusión quedar. Por más que te arregles frente al espejo, nerviosa, antes de la primera cita (y es que ¡cómo molan las primeras citas!), estás mirandote antes de salir pensando en que a alguien le tenes que decir donde estás por sino apareces más.
Pensamos gracias a todas las noticias que algún psicópata te puede tocar entre toda esa gente, y seguro ellos también lo piensan de vos, pero sos minita, tenés que tener reeee claro el plan para manejar a un hombre entre fuerza y herramientas (no voy a citar acá mi plan de como matar a mi ex, pero todas lo tuvimos, TODAS).
Avisas a tu amiga, le decis OJALÁ ME GUSTE ESTE! y vas...
miércoles, 22 de julio de 2015
Migraña mode on
Extrañarte duele,
duele al punto de tener un dolor de cabeza
que no me deja pensar en nada más.
duele al punto de tener un dolor de cabeza
que no me deja pensar en nada más.
miércoles, 24 de junio de 2015
No me bastaba el silencio ni esa sensación de ausencia.
No me alcanzaba la soledad, ni los espacios vacíos.
Te tenía tan presente, tan dentro de mí.
Costaba respirar, como si tuviese una costilla rota, pinchando contra el pulmón, recordándome el dolor.
Sabía que sería difícil sacarte de mi mente, apartarte de mi visión natural, alejarte de mi rutina.
Estabas siempre ahí, en un costado, esperando que sin querer mi mirada te cruce.
No lo tolero más, esta situación de querer besarte y no poder, de tener bajo control cualquier mueca que pueda malinterpretar todo aquel que nos mira.
Por respeto a vos y a mí misma, me separo de todo el amor que empecé a sentir nuevamente.
Me separo de las sonrisas, de las ganas, de las sospechas.
Me alejo de los mensajes, de las cruzadas de miradas, de mi propia intención de quererte.
Me siento un tanto vacía, me acerco al abismo de mi misma, ese que presenta sombras en las esquinas, al abismo donde llorar por las noches se vuelve algo normal, algo que no llama la atención.
Por eso mismo será, que mi inconsciente te trae hacía mi cada vez que puede.
Te sueño hace unos días, besándote, teniéndote cerca.
Sueño, a veces, con tan solo un abrazo, que me llena el alma, esa que se siente incompleta desde que no te ve en los alrededores.
No estas siendo la solución ni la enfermedad, solo sos aquello que me hace bien cuando mi día no puede empeorar.
No sos la cura, no sos el tratamiento ni el argumento para todo este comportamiento.
Pero Te quiero...
No me alcanzaba la soledad, ni los espacios vacíos.
Te tenía tan presente, tan dentro de mí.
Costaba respirar, como si tuviese una costilla rota, pinchando contra el pulmón, recordándome el dolor.
Sabía que sería difícil sacarte de mi mente, apartarte de mi visión natural, alejarte de mi rutina.
Estabas siempre ahí, en un costado, esperando que sin querer mi mirada te cruce.
No lo tolero más, esta situación de querer besarte y no poder, de tener bajo control cualquier mueca que pueda malinterpretar todo aquel que nos mira.
Por respeto a vos y a mí misma, me separo de todo el amor que empecé a sentir nuevamente.
Me separo de las sonrisas, de las ganas, de las sospechas.
Me alejo de los mensajes, de las cruzadas de miradas, de mi propia intención de quererte.
Me siento un tanto vacía, me acerco al abismo de mi misma, ese que presenta sombras en las esquinas, al abismo donde llorar por las noches se vuelve algo normal, algo que no llama la atención.
Por eso mismo será, que mi inconsciente te trae hacía mi cada vez que puede.
Te sueño hace unos días, besándote, teniéndote cerca.
Sueño, a veces, con tan solo un abrazo, que me llena el alma, esa que se siente incompleta desde que no te ve en los alrededores.
No estas siendo la solución ni la enfermedad, solo sos aquello que me hace bien cuando mi día no puede empeorar.
No sos la cura, no sos el tratamiento ni el argumento para todo este comportamiento.
Pero Te quiero...
viernes, 29 de mayo de 2015
Provoquemos apagones
Su beso era la mezcla perfecta de
alientos, era una respiración compartida. Parecía que toda la vida habían
esperado para besarse, para tocarse. Las chispas por el tacto se escapaban en
el aire. Poco a poco la levantó del sillón donde se había sentado a llorar
abrumada en un principio, y la llevó hasta la cama. Un cubrecama rojo estaba
colocado sobre las sabanas, algunos almohadones rojos y negros dispersos por la
cabecera.
Le acercó una almohada y la
colocó debajo de su cabeza antes de dejarla caer sobre el colchón. La
acariciaba lento el rostro, los labios, el cuello, rozaba sus brazos mientras
sostenían la mirada de uno en el otro, mientras se devoraban despacio.
Se oían respiraciones agitadas
acompasadas del viento fuera de la casa, el pecho de ambos subía y bajaba, con
las bocas entreabiertas se contemplaban y el aliento de uno se encontraba con
el del otro, como acostumbrados, sabiendo que debían estar entrelazados.
En tan solo unos minuto la había
desojado de sus miedos, mientras lo miraba rememoraba cada instante desde que
llegó a la casa.
La entrada, el tacto de su mano,
la presentación con las flores, que había sonreído, no sólo una vez, sino dos.
Le había hecho gracia que respetara la casa, la enredadera. La dejó sola
recorriendo la casa a su antojo mientras la esperaba en un patio pequeño
adosado a la casa, la había besado por sorpresa y ahora se dejaba tocar y besar
por él sin tapujos, sin tabúes, basta de restricciones.
La había descubierto por dentro
con sólo un par de actitudes. Eso le había quitado la mayoría de sus dudas.
Le recorría la espalda con las manos bajo la ropa, le
besaba el cuello con vehemencia, le respiraba cerca del cuerpo, casi le
absorbía el alma en los suspiros.Mirada misteriosa
No paraba de dibujar los ojos de Amanta, de buscar los
colores perfectos, quizás sus manos deberían de ser hoscas por su trabajo, pero
tenía el trazo firme, y la idea de esa mirada fija en su mente.
Ojos negros atintados con violeta.
¿Realmente había visto bien?
No podía equivocarse, eso debía de ser tan misterioso como
la propia chica lo era.
Trazó cientos de hojas hasta dar con su mirada, con el
color, justo antes de quedarse dormido junto al papel.
La dama de mirada morada lo había encantado y la curiosidad
no abandonaba ni sus sueños.
Soñaba con ella, la escena del primer día que la vio,
arrodillada en la vereda, pero esta vez el paisaje estaba completo. La imagen
de Amanta ahora tenía los ojos abiertos y él veía esos ojos casi violáceos.
Enojo al aire libre
Y? Nos quedamos sin palabras? Se acabó la tinta? Se nos terminó la razón?
Dale, yo sé que hay más enojo almacenado que el que ve la realidad. Déjalo salir!
Bienvenido sea a la hipocresía de las mañanas, a la fiaca de las tardes, a la tristeza de algunas noches.
Déjalo que se mezcle con el resto, que disfrute de otros enojos.
Después de todo, quizás se le pase.
Capaz entiende, pasa de enojo a perdones.
Necesita aire, demosle tiempo.
Pero que sea libre, que grite y patalee.
Déjalo llorar en una esquina, en un colectivo, en la estación de tren,
déjalo que vea como se le pasa la vida
en ese solo estado de estar enojo.
24 hs es mucho para un solo sentimiento,
y más, cuando no es agradable.
Ponelo en vereda, que observe que está desencajado.
Adentro del cuerpo se siente a salvo,
se camufla.
Déjalo ser, mirar la gente pasar, ver una chica y no sentirse tan mal.
El enojo va a estar ahí, caminando por la calle,
pero va a cruzarse con tantas sonrisas,
que hasta quizás encuentra la mirada
que lo encajone.
Dale, yo sé que hay más enojo almacenado que el que ve la realidad. Déjalo salir!
Bienvenido sea a la hipocresía de las mañanas, a la fiaca de las tardes, a la tristeza de algunas noches.
Déjalo que se mezcle con el resto, que disfrute de otros enojos.
Después de todo, quizás se le pase.
Capaz entiende, pasa de enojo a perdones.
Necesita aire, demosle tiempo.
Pero que sea libre, que grite y patalee.
Déjalo llorar en una esquina, en un colectivo, en la estación de tren,
déjalo que vea como se le pasa la vida
en ese solo estado de estar enojo.
24 hs es mucho para un solo sentimiento,
y más, cuando no es agradable.
Ponelo en vereda, que observe que está desencajado.
Adentro del cuerpo se siente a salvo,
se camufla.
Déjalo ser, mirar la gente pasar, ver una chica y no sentirse tan mal.
El enojo va a estar ahí, caminando por la calle,
pero va a cruzarse con tantas sonrisas,
que hasta quizás encuentra la mirada
que lo encajone.
miércoles, 15 de abril de 2015
Al cabo de unos minutos la vio marcharse, rígida, con la
mirada baja. ¿Habría notado que la espiaba? ¿Realmente la espiaba? Él solo
subió al techo por unas ramas, por esa maldita tormenta extraña que parecía
haber arrasado con todo a su paso, como si la bronca de alguien más allá se
hubiese desatado. No sabia cuanta razón había en ello, en ese pequeño
sentimiento, esa idea vaga.
Cuando ya notas que no me importa pelear,
cuando ves que cualquier minima cosa situa mi mirada en otro lugar,
cuando ya no queda nada por hablar.
Cuando los silencios invaden los momentos
cuando ves que cualquier minima cosa situa mi mirada en otro lugar,
cuando ya no queda nada por hablar.
Cuando los silencios invaden los momentos
donde antes todo se cerraba con un beso...
Es cuando debo decirte Entiendeme, se terminó.
No es mi culpa, ni es la tuya
que el tiempo haya pasado.
No es nuestra culpa haber dejado de sentir,
un año no es para cualquiera, ni dos ni tres.
Yo a tu lado aprendí a respetar las distancias,
a mantener vivas las caricias,
a saber que un par de kilometros no me alejan de vos.
Aprendí que no importa cuan enojada este, si quiero verte lo haré.
Aprendí que cuando me cuesta caminar, reirme, respirar
siempre fuiste capaz de decirme las palabras justas,
aunque hoy estén de más.
Me cuesta decirlo a mí,
por más que siempre fui más fuerte.
Entiéndeme
, se terminó,
esto nos esta lastimando a los dos.
Cuando prefiero cualquier otra cosa a pelear con vos...
LLEGO MI PUNTO FINAL.
Es cuando debo decirte Entiendeme, se terminó.
No es mi culpa, ni es la tuya
que el tiempo haya pasado.
No es nuestra culpa haber dejado de sentir,
un año no es para cualquiera, ni dos ni tres.
Yo a tu lado aprendí a respetar las distancias,
a mantener vivas las caricias,
a saber que un par de kilometros no me alejan de vos.
Aprendí que no importa cuan enojada este, si quiero verte lo haré.
Aprendí que cuando me cuesta caminar, reirme, respirar
siempre fuiste capaz de decirme las palabras justas,
aunque hoy estén de más.
Me cuesta decirlo a mí,
por más que siempre fui más fuerte.
Entiéndeme
, se terminó,
esto nos esta lastimando a los dos.
Cuando prefiero cualquier otra cosa a pelear con vos...
LLEGO MI PUNTO FINAL.
6:15 AM
Suena el despertador y lo apaga como si de memoria conociera
el lugar y el movimiento que debe hacer para que cese el ruido.
Con la cara hinchada de llorar toda la noche se vuelve sobre
la cama, se envuelve en sus sabanas y trata de volver a descansar, aún sabiendo
que en unos minutos más volverá a sonar ese estruendoso sonido que debe sacarla
de la cama.
Amanta Wesner no era una chica que irradiaba luz hace unos
días, algo había cambiado en ella, algo se transformaba o se moría en su
interior.
6:25 AM
Vuelve a sonar el despertador, ya no le queda otra opción
que moverse de nuevo para apagarlo. Ya es hora de arrancar el día, de salir a
trabajar, de despegarse de esa almohada.
Muchas veces prefería ir a trabajar a quedarse en esa casa,
donde sentía que no era bienvenida ni en su cama.
Se revolcó un poco más, tratando de adaptarse a la luz, el
día estaba nublado, no se divisaba el sol por las ventanas, pero sus ojos
hinchados no paraban de parpadear y mirar achinados el cuarto.
Otra noche había pasado durmiendo en un costado de la cama,
pegada al borde. Incomoda, aislada. Se estiró y le suplicó a su cuerpo moverse.
6:40 AM
La alarma se activa nuevamente para avisarle que está
saliendo tarde si es que aún no está lista, pero lo apaga cuando ya se
encuentra caminando las primeras dos cuadras de las diez que hace habitualmente
para esperar el transporte público.
Una pequeña tormenta de viento había azotado el día anterior
toda la zona sur de la provincia, vientos muy fuertes se habían arremolinado por
algunas horas y habían roto algunas ramas.
Caminaba con cuidado cuando en la cuarta cuadra algo llama
su atención, los gritos de un ave, ese trino desesperado la hizo buscar por
todos lados. ¿Dónde se hallaba el ave?, ¿Algo amenazaba sus crías?
De repente lo vio, en el piso, mirándola fijo un ave le
pedía ayuda, si es que esa mirada existe en esta clase de animales. Un pedido
de clemencia hervía en su mirada, y se clavaba en sus ojos, en los ojos oscuros
de Amanta.
Helada ante la circunstancia, dejó de importarle el horario
y su prisa o el cuidado de no cortarse con alguna rama o enredarse los tacos.
Llego hasta él, lo revisó y a simple vista notó que el viento había quebrado el
cuello de esa pobre ave. Quien sabe cuanto tiempo espero que alguien pasara
para trinar algo, desesperado, para pedir ayuda o dejar un último mensaje, un
aliento final o señal de que estuvo aquí. ¿Cuanto tiempo habrá esperado que
alguien pasara? ¿Cuanto tiempo tuvo que esperar a Amanta?
Lo acalló lentamente con su tranquilidad, fingió no estar
tan rota por dentro para darle paz, la misma paz que ella anhelaba encontrar,
la que fue perdiendo poco a poco de la misma manera que ese ave perdía el foco
en sus ojos.
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